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¿Quién es Ángela Hernández Núñez?

Premio Nacional de Literatura 2016. Nació en Buena Vista Jarabacoa, República Dominicana, 6 de mayo de 1954. Graduada con honores de Ingeniería Química. Narradora y poeta. Apasionada del cine y la fotografía. Textos de su autoría se han traducido al inglés, francés, italiano, islandés, bengalí y noruego. Se incluyen en importantes antologías. Es Premio Cole de novela corta, a la novela Mudanza de los Sentidos, 2001; dos veces premio nacional de cuento. Su libro Alicornio mereció el premio nacional de poesía.

Entrevista AHN en Vetas

(Entrevista grabada)

-Clodomiro.- Esta es una entrevista muy deseada y esperada. Creo que hace dos años que coordiné este encuentro y quedé mal con Ángela.

-Ángela.- ¡Me dejaste plantada!

-¡Te dejé plantada! Te dejé plantada por una de esas cosas que suceden a los seres comunes y corrientes. Todo este tiempo he vivido avergonzado contigo. Pero por suerte estamos aquí, y estará Ramón Peña, activista cultural de Puerto Planta, quien visita la Feria del Libro. Porque hay que decir que este encuentro se produce durante la Feria del Libro. Vamos a comenzar por el asunto que uno ve como más extraño en una escritora, y es por tu profesión original. Tú eres ingeniero en...

-Ingeniera química.

-Cuando iniciaste los estudios de química, ¿tenías algún acercamiento con la literatura, o eso vino luego?

Mi pasión por la literatura, por todo lo que es el ejercicio de la imaginación es de siempre. Creo que lo que fue circunstancial fue estudiar ingeniería química. Tal vez porque mi idea de la literatura, desde que empecé a tener contacto con los libros -y probablemente todavía se mantiene en cierta medida- es que yo no asociaba la literatura con un trabajo, un oficio, una profesión. Para mí la literatura tenía que ver con algo como del espíritu, de la imaginación, de la libertad de la persona, de la búsqueda, porque incluso cuando uno tiene pocos años uno tiene un estado, un instinto de búsqueda, de interrogación. Por eso yo nunca lo asocié a profesión, a oficio, a trabajo. Y la verdad es que todavía me resulta muy difícil asociar escritura, o cualquier arte, a la profesión.

Esto puede estar asociado al hecho de que nosotros no hemos tenido una tradición de..., o sea no nacimos viendo algún escritor que viviera de la literatura o que esa fuera su dedicación exclusiva. Es posible que eso haya influido.

Pero siempre vi que la literatura era de mi ámbito personal, de mi gusto, de mi deseo, de mi elección, de mi libertad; mientras que la profesión estaba asociada a una responsabilidad ante la gente, una responsabilidad de uno prepararse para dar algo útil a la sociedad, una conciencia de que hay una interdependencia, de que uno recibe cosas útiles y debe dar cosas útiles. Bueno, en ese sentido nunca pensé que yo debiese estudiar literatura, lo que pensaba estudiar originalmente era Medicina o Agronomía.

Muy temprano las carreras que me gustaban creo que revelaban el espíritu de una escritora, porque recuerdo cuando hojeaba un libro que había, hermosísimo, de geografía el cual era usado en quinto curso, que tenía unas láminas sobre las constelaciones y el universo. Decía entonces que quería ser exploradora de los fondos oceánicos o astronauta. O sea, que me gustaba el límite de abajo o el límite de arriba. De alguna manera esa es una metáfora, de la raíz y del cielo, ¿no? Eso te hace de alguna manera el marco de un escritor, que es su doble dimensión de buscar las raíces de las cosas y al mismo tiempo no ponerse límites en términos de imaginación, de pensamiento, de libertad creativa.

Entre las esforzadas Videntes y las subversivas inteligencias

Por Ángela Hernández Núñez Hay en la historia humana largos períodos que transcurren en lentitud y sin mayores mutaciones. Existen otros que parecen estar hechos de saltos. El Siglo XX es de vértigo:

La cualidad de la nostalgia

Cuento de Ángela Hernández Núñez

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