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¿Quién es Ángela Hernández Núñez?

Premio Nacional de Literatura 2016. Nació en Buena Vista Jarabacoa, República Dominicana, 6 de mayo de 1954. Graduada con honores de Ingeniería Química. Narradora y poeta. Apasionada del cine y la fotografía. Textos de su autoría se han traducido al inglés, francés, italiano, islandés, bengalí y noruego. Se incluyen en importantes antologías. Es Premio Cole de novela corta, a la novela Mudanza de los Sentidos, 2001; dos veces premio nacional de cuento. Su libro Alicornio mereció el premio nacional de poesía.

POEMAS ÁNGELA HERNÁNDEZ NÚÑEZ

A DIVINIS


Bajo los álamos del Jardín Botánico
se pasean las letras
del Paraíso Perdido.



MOMENTOS PARA UN CREPÚSCULO

El cielo: una rosa
sangra y desaparece.

*

La noche se lleva
cargamentos de oro.

*

Para adorarte, la mar
de transparencias
muere.



LA ABEJA

Chupa el alba
Es primavera



EL ORDEN DE LO FINITO



Estoy soñando contigo, dice una voz en la noche
Camino sobre un espejo lívido. Tal vez la mar
Monstruo indefenso. Pueblo tierno de césped
Ronronea

En cercanía, luciérnagas, brevísimas piedras
hienden la oscuridad

Del otro lado surgen filamentos de hierba
En el cielo, un relámpago, sonrisa de enigmática
presencia

Estoy soñando contigo
Fíjate en las flores de la caña

Sedosas
Fluctuantes
Flotantes

Velos en mi sangre soplados por tu boca

Dice una voz en la noche:
Hay un grano de polvo
un rosal levitando en nuestro patio.

 



LO QUE TENGO ES UN PULMÓN CERRADO COMO PIEDRA



Ojo móvil. Terco sobre el día vulnerable
Ventolera. Festín de insinuaciones. Cosas de acá, de allá
Lo que tengo es un dedo de Dios. Empuja sobre un
mismo punto de mi carne. Exige la respuesta para la
cual no hizo mis sentidos

Lo que tengo es el punzón de siempre, de antes
tajando la neblina en mis cavilaciones
Un vestigio con forma de serpiente. Necedad de furia,
bailoteo. Frío de ser
Lo que tengo es la consciente impotencia felina

Oscuridad de las sacerdotisas. Clara interrogación
sobre enigmas y decantaciones. Un inútil pedestal por hombros. Navegando entre cálices, espadas

Lo que tengo es el vivo de los barrios
La culebrilla feliz de los mercados
míseros. Boca del alma rota por el vino. El tempranero
empeño de quien trueca la eternidad por alimentos

Sueños de perseguidos. Asediada
Decapitados. Torturada. Suelo sobre el cuerpo sin
apoyo. Dictadura del símbolo, cara y cruz

Lo que tengo es el extremo de los centros
El comienzo. El paso y lo que pasa luego.





TREGSA
                     


Si quiero huir
muerdo mis uñas:
recuerdo obligaciones de mañana

Si quiero odiar, miro mis garras en el agua
recuerdo de la palabra el poder
cabalístico
el poder del deseo y la intención

Si quiero dudar, sostengo en el aire mis músculos
       elásticos:
escucho al mundo exento de mi cuerpo

Si quiero llorar, bostezo. Tiempo y mundo acortan
       la órbita en mi ojo

Si quiero llorar, prendo lámparas

Si me siento en una gruta, no hay enemigos
                      ni presa

Si me siento en una gruta, espero el alba

No hay escape ante tanto secreto embellecido

Llevo estupor y asombro para el otro
      llevo apetito y muerte
Entre mis fauces, la lengua para lamer mis hijos
    y los dientes afilados para el perdón

No hay escape en este ahora de agua caliente en la nariz
      y furia de niños
No hay escape en este lugar sin puertas ni caminos

Alrededor de mí, la luz, el círculo infinito.



SIMPLE



Impudorosa, móvil entre dos planos,
lapido sensaciones, como arpegios 
Mojan mi espalda.  Siento mis pupilas

Cúpulas de hojas y ociosos reptiles,
 graban el horizonte,
por donde abre la luz sosegadamente

Aguas blancas, aguas azules, fluyen entre nubes

Me conjuga el paisaje.  Vive él porque lo siento
De pirámides llena mis cuencas,
líneas las piernas,
circunferencias en el plexo

Causa pavor lo bello que va pudriendo
Clarea el precipicio un dilecto color amarillo. 
Sale el tiempo de mi imaginación como una cinta  indescriptible

Al fin la libertad se me muestra. 
Pero es el otro brazo de la locura

Aquilato convenciones.  A su sombra pervivo 
Sombra de árbol arenoso.







ENLACES MÚLTIPLES

Un árbol, todo número
Fresco volumen, otro
Polígono y reflejo: árbol entrada

Círculos de aves emergidas del canto
por el mismo se invisibilizan

Cárdena oscuridad de la poesía
quien la escribe no es más que amanuense
Conoce lo del pájaro y el sonido
También es un pájaro
intentando descifrar el sonido
del que procede









CONDE FLAUTISTA



A Oscar Gil Díaz


De ámbar el río homo
      en lo profundo fluye
de su palabra

Navaja que no es de sangre
reserva la marea de su  espíritu

Él se encamina

Los labios gangrenados por el humo
El alma, por traidores
                      Pupila viviente, bajo un paraguas rojo
                      con la belleza a cuestas.







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Cuento de Ángela Hernández Núñez

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