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¿Quién es Ángela Hernández Núñez?

Premio Nacional de Literatura 2016. Nació en Buena Vista Jarabacoa, República Dominicana, 6 de mayo de 1954. Graduada con honores de Ingeniería Química. Narradora y poeta. Apasionada del cine y la fotografía. Textos de su autoría se han traducido al inglés, francés, italiano, islandés, bengalí y noruego. Se incluyen en importantes antologías. Es Premio Cole de novela corta, a la novela Mudanza de los Sentidos, 2001; dos veces premio nacional de cuento. Su libro Alicornio mereció el premio nacional de poesía.




ORIGEN DEL DÍA INTERNACIONAL DE NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER





Acuarela El rostro AHN



En julio de1981, en Bogotá, un poco más de doscientas mujeres protagonizaron un acto memorable, en el que brillaron cultura, política, historia, arte: el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Tomaron la palabra feministas de variadas tendencias (autónomas, socialistas, radicales), obreras, cineastas, guerrilleras, religiosas, profesionales de la medicina, escritoras, políticas, entre otras.
La participación de República Dominicana fue coordinada y animada por Magaly Pineda, pionera del feminismo de los setenta y ochenta en la región, quien ya había fundado el Centro de Investigación para la Acción Femenina, CIPAF.



Dieciocho integrantes de las organizaciones femeninas y feministas formadas a partir de 1977 asistieron al evento. La mayoría de ellas vinculada a la izquierda que luchó contra el gobierno de Balaguer, durante el periodo llamado de “los doce años”. Esos núcleos y asociaciones reflejaban de algún modo la correlación entre democracia social y libertad de la mujer.
En el Encuentro se conocieron testimonios de toda clase de violencia propiciada por el machismo, el sexismo, la ideología patriarcal: asesinatos, violaciones, discriminación laboral, tortura en las cárceles, maltrato en el seno de la familia, tráfico de personas, abuso de niñas, explotación sexual, exclusión del poder en iglesias y los partidos, etc. En torno a teoría, alianzas y prioridades del movimiento feminista hubo coincidencias y francas diferencias, matices variados. Sin embargo, todas las presentes convinieron en enfrentar la violencia que torna miserable y angustiosa la vida de millones de mujeres; brutal y sangrienta en muchos casos, tanto como en los tiempos de las cavernas.
Participantes de República Dominicana en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en 1981, Bogotá, Colombia. Arriba, de izquierda a derecha: Maritza Feliz, Melly Papaterra, Mariví Arregui, (sigue identificada solo como Antonia), Carmen Alonso, Isis Monte de Oca, Ana Teresa Rodríguez, Miriam Zapata, (sigue, no identificada), luego Magaly Pineda, Nelsy Aldebot y Virginia Álvarez. Abajo, de izquierda a derecha:   Ramona Santana, Sergia Galván, Maritza Burgos y Ángela Hernández.




Unánime fue la decisión de establecer un día mundial para enfocar ese terrible problema y luchar por su erradicación. ¿Qué fecha del calendario podría ser la más simbólica? Empezaron las propuestas. Pensé, con un destello, en el 25 de noviembre. Busqué la anuencia de las dominicanas que estaban cerca para hacer la propuesta a nombre de todas. Pedí turno. Conté en pocas palabras, llena de emoción, quiénes fueron Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, heroínas veneradas del pueblo dominicano, que encarnaban lo mejor de nuestra historia. La resistencia a la tiranía, la libertad. Su inmenso significado para las mujeres.  (“Cuando Ángela lo propuso a nosotras se nos iluminaron los ojos; era que aquel asesinato había sido una expresión de cómo las mujeres vivimos la violencia en nuestras sociedades”, contó la profesora Nelsy Aldebot en A Primera Plana, 17 de julio 2008). En la asamblea hubo consenso en acoger muestra propuesta. Es así como en todo el planeta se denuncia y se encara la violencia contra la mujer en el aniversario de la inmolación de las hermanas Mirabal.

El Encuentro primero estuvo planificado para realizarse en diciembre de 1980.  

En República Dominicana, las primeras jornadas contra la violencia sexual, laboral, política y cultural que afecta a las mujeres fueron convocadas por la Coordinadora de Organizaciones Femeninas. Se llevaron a cabo en Santo Domingo, Salcedo y otras ciudades durante los meses de noviembre y diciembre del año 1982. Por primera vez se hizo una labor seria y amplia para visibilizar un problema que las más de las veces se había tratado en los medios de comunicación como anecdótico, curioso o picaresco. La violencia intrafamiliar se veía hasta ese momento como asunto privado que no incumbía a vecinos. Y ni pensar en responsabilidad del Estado.
La voz cantante en estas jornadas la llevaron: Magaly Pineda del Centro de Investigación para la Acción Femeninas, Nelsy Aldebot del Comité Gestor por un Movimiento Feminista Socialista, Lourdes Contreras del Comité por la Unidad y los Derechos de la Mujer, Ángela Hernández de la Unión de Mujeres Dominicanas. Se destacaron también Sergia Galván, Margarita Cordero, Sagrada Bujosa, Carmen Imbert, Mariví Arregui, Dora Eusebio, Miriam Perelló, Nita Adames, Carmen Fortuna. La poderoso voz de Xiomara Fortuna dio un toque cautivante a los actos en la Capital. En el Cibao, Patricia Pereira acarició los sentidos con sus canciones.


Acto sobre violencia contra la mujer. En la mesa que preside, se observan, de izquierda a derecha a Nelsy Aldebot, Carmen Fortuna, (sigue no identificada), Magaly Pineda, Lourdes Contreras, Ángela Hernández y Nita Adames.

Las jornadas constituyeron momentos altos de lo que podría denominarse la “segunda ola” del movimiento por los derechos civiles, políticos y sociales de la mujer, iniciada con los aires democráticas que soplaron al terminar el gobierno de los doce años de Joaquín Balaguer. (La “primera ola” fue alrededor del año 1930, cuando se formó la Acción Feminista Dominicana).
En 1997, tras larga lucha y sostenida presión de organizaciones y líderes femeninas, fue promulgada la Ley 24-97 sobre Violencia Intrafamiliar.  “Constituye violencia contra la mujer, toda acción o conducta pública o privada, en razón de su género, que causa daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, mediante el empleo de fuerza física o violencia psicológica, verbal, intimidación o persecución”, establece en su artículo 309-1.
En l999 una Resolución de la Asamblea General de la ONU instituye el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Al día de hoy se reconoce que se trata de una violencia planetaria que repercute en la familia, en la salud pública y en la economía. Pero ¿qué tanto hemos avanzado? En República Dominicana, las cifras de asesinatos, incestos, violaciones y golpizas son escalofriantes; una pesadilla. Parecería que este tipo violencia lejos de menguar, se recrudece.  Eliminarla es uno de los mayores desafíos de la colectividad. Cómo estimular empatía, cómo desalentar odios, prejuicios, autoritarismo, ese es el reto de la educación. Y todo indica que se requieren estrategias audaces, creativas, inspiradoras. ¿Seremos capaces?
Acaso apenas estemos comenzando a comprender las dimensiones de esta locura, sus laberínticas raíces. De cualquier modo, una cosa debería estar muy clara: las mujeres no retrocederán, al contrario, seguirán avanzando. Para bien.




Cartel promocional Primeras Jornadas Denuncia Violencia en República Dominicana, noviembre-diciembre, 1982.










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Entre las esforzadas Videntes y las subversivas inteligencias

Por Ángela Hernández Núñez Hay en la historia humana largos períodos que transcurren en lentitud y sin mayores mutaciones. Existen otros que parecen estar hechos de saltos. El Siglo XX es de vértigo:

LEONA O LA FIERA VIDA cap. dieciocho

¿Qué me sucede? ¿Quién me explica? Un licor de urgencias humedecía mi esqueleto. Me echaba a la boca puñados de semillas de girasol inflamadas de belleza. Hincada en la orilla, metía los brazos en el río para atrapar luces sumergidas. De mis cabellos mojados goteaban palabras. A Batalla la escudriñaba por largo rato, desesperando por el mensaje que se escondía en sus ojos. ¿Qué piensa Beba cuando asoma sus ojos amarillos a este río sobrecargado y frágil, manchado y reluciente? ¿Qué piensa de esta acumulación de ecos, chasquidos, música? Piensa que el caos acecha desde hace meses. Piensa que leo más libros de los que aguanto. Que las letras apiñadas en el cerebro trastornan el juicio. Que la experiencia es pequeña y complicados los mundos en las páginas. Que me ha visto cantar y gruñir mientras sueño. Que sabe del proceloso río y de sus ramificaciones. Con señas de muda, le comunico que los sucesivos cauces, meandros y quebradas pasan por mí como las sombras de las nubes sobre las montañas o el enjambre de mariposas que no hace mucho sobrevoló Quima. Que no es para asustarse ni mucho menos. Pero el formidable esfuerzo de calmarla, estando yo sobre ascuas, hace que mis apretados párpados exuden ardientes gotas. El universo se nutre de mí. Huele a mi través. Escucha. Se goza en mi existencia rasgada. A cambio, puedo hablar en la lengua de los cocuyos. Teñir mis dedos en la hierba. Morder la escama del dragón hasta triturarla. Todo para que Emilio, al fluir por mi sangre como por una quimera, donde esté sobreviva. Abro los ojos en la ignición de un sueño. Las palabras se asientan en mis labios crecidos como fruta de agosto. Me clavan sus dientecillos de leche. Peinan mi boca con plumillas de colibrí. En la lengua me incrustan brasas como granos de azúcar negra. Algunas se derriten en mi saliva, haciéndome recordar a cubitos de añil en el agua. Aun las horribles (las erizos, las bilis, las babosas, las fogaratés, las espectros) transmiten querencia, no menos que las mullidas, sugestivas, cándidas. ¿Qué me provoca este fenómeno? ¿El sufrimiento de Emilio? ¿Las resonancias de la guerra? ¿El polvo mágico con el que dedos invisibles me alargan y redondean partes de mi cuerpo? ¿La ausencia de Virgilio? ¿El declive de mi madre? ¿Las historietas, los libros? ¿Los hijos de Noraima? ¿Mi reabsorción por Quima? ¿Qué? ¿Todo junto? Era como para esconder mis ojos delatores, mi alocado semblante. Beba no debía enterarse de las metamorfosis que operaban en mí, porque entonces sí que iba a coger el monte pensando que me había picado la misma mosca de metálico brillo (la mosca mecánica, la escapada del futuro, decían) que envenenó de alucinaciones a Leoncio, el perito forestal nuero de Florinda (hasta que el tétano, cogido en una herida en la planta del pie al pisar una lata de sardina mohosa, terminó con su tortura mental y con su vida). En el canto del absurdo, me derribaba el sueño. (Tal vez mi cerebro desarrollaba trances para imponerme reposo). Por la mañana me encontraba como si saliera de una jornada en otro planeta, derivando selvosos mensajes, lenguajes fronterizos.

La cualidad de la nostalgia

Cuento de Ángela Hernández Núñez

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angelahn@gmail.com, Santo Domingo, República Dominicana